Estuve 4 años en Ingeniería Civil en Minas, me aburrí, y me cambié a Ingeniería Civil Industrial. Todos mis compañeros me decían: “pero cómo te vai a cambiar si no te queda nada para terminar la carrera”. Luego de tanto tiempo de haberlo hecho, fue la mejor decisión que pude tomar.

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Estudie en el Instituto Nacional donde se sabe que existe una alta exigencia académica. Antes de entrar, le dije a mis papás que no quería ir porque tendría “puros compañeros nerds”.

Me equivoqué rotundamente. Con la mayoría de mis compañeros y amigos de la época tirabamos la talla todo el día y era nada que ver a lo que pensaba.

Nunca se me pasó estudiar Ingeniería en esos años, de hecho, en primero medio me iba ahí no más en matemáticas (terminé siendo ayudante de cálculo avanzado durante casi 3 años en la Universidad y si mi profe de esa época supiera, se cagaría de la risa y no me creería). En tercero y cuarto me puse las pilas cuático y empecé a ser más autoexigente para cumplirle a mis papás.

Por cosas de la vida, terminé postulando a Ingeniería Civil en Minas en la USACH y, para ser sincero, entré solo porque estaba el boom de la minería en esa época y porque los diarios mostraban los sueldos inflados que podrías ganar como titulado. Me compré todo ese cuento.

Los años pasaron y nunca me gustó la carrera en sí. Siempre decía: “ya si este ramo igual está entrete”. Al final, me mentía a mi mismo porque encontraba que la mayoría de los ramos eran más fome que la rutina de la Jani Dueñas en Viña.

Generalmente, iba a las primeras clases y ahí cachaba altiro que solo iría a dar las pruebas. Prefería estudiar desde la casa o me conseguía cuadernos y papeo (pruebas y apuntes de años anteriores, en la jerga de la usach).

Debo decir que ese método, más estudiar 1 o 2 días antes, encerrado en mi pieza como 15 hrs por día, tomando redbull y café, me sirvieron para llegar a cuarto año de la carrera bien parado.

Como acotación, creo que ese método (si es que se le puede llamar método a eso) me sirvió muchísimo para aprender a acumular harta info en poco tiempo y cumplir con plazos muy encima. Creo que es brutal lo que me ha ayudado para trabajar bajo presión y tener capacidad para resolver situaciones rápidamente.

Igual no niego que, si pueden, estudien con tiempo. Tampoco es la idea dormir 2 hrs antes de una prueba y dormir toda la tarde al otro día (Igual no me arrepiento porque prefería dedicar los otros días a aprender cosas que me gustaran realmente y a carretear uno que otro viernes, obviamente).

Un día en cuarto año, un profe que era una máquina en geomecánica (y que se rajó al 99% del curso ese semestre, y no es talla) nos dijo: “Cabros, si DE VERDAD no les gusta esta wea de la minería, cámbiense”. Según él, habían muchos viejos que llegaban al turno en la mina y decían: “Ya llegué de nuevo a esta mierda”.

Dijo muchas más cosas ese día y realmente me dejó pensando.

Ahí dije: “Siempre me ha gustado un lado más comercial, más marketero, pa que voy a seguir aquí si ninguna de las áreas de la minería me gustan?”.

Se pensó y se hizo.

Me cambié pasando a quinto año de ingeniería desde civil minas a civil industrial en la misma Universidad.

(Como anécdota, justo antes de cambiarme de carrera empecé a conversar con unos amigos de la carrera y les dije que mi objetivo en la vida era cambiar el mundo en algún momento. Luego de un silencio de como 3 segundos, todos me miraron, se cagaron de la risa y dijeron: “este weón está loco”).

En industrial mi mentalidad y foco fue sacar la carrera rápido, adelantando ramos como loco y haciendo las prácticas lo antes posible para ponerme a prueba y ganar experiencia. La quería romper.

Como siempre me gustaron los negocios y ya estaba en algo más cercano a lo que me gustaba, en ese tiempo donde estaba en minas y me cambiaba a industrial, empecé a cachar que la mayoría de los más crack como Elon Musk, Bill Gates, Jeff Bezos, Warren Buffet y otros, leían caleta.


Para los que no cachan nada, lean la biografía de Musk. Sin embargo, les advierto dos cosas: primero sentirán admiración y luego un sentimiento de depresión/angustia si llegan a compararse con él a nivel empresarial o intelectual jajaja.


Dato: Si leen en inglés, traigan los libros de Amazon. Pueden encontrar en tapa dura y mucho más baratos que en Chile. Acá se van al chancho con el IVA.



Mi viejo y mi hermano siempre habían sido buenos para leer y cuando los veía leyendo pensaba: “que paja”. Ahora que miro hacia atrás pienso: “puta que la cagué, debería haber agarrado el hábito desde chico, todo lo que habría aprendido”. Pero bueno, creo que todos deben tener alguna experiencia parecida en algún aspecto de la vida.

Tenía 22–23 y agarre el hábito de lectura a full. Empecé leyendo los típicos libros que son best seller en temas de administración y negocios, biografías de entrepreneurs, marketing, psicología conductual, ventas, gestión, etc. Quería aprender todo lo que pudiera a cada rato. Igual era bien nerd en ese sentido. Hablaba todo el rato con amigos de oportunidades de negocio y estoy seguro que los tenía chatos.

Aprovechaba de leer en la micro en el típico viaje de 2 horas de ida y vuelta a la U (cuando iba a clases eso sí). Aprovechaba de leer en la casa, hacía cursos online en edX (esa plataforma es la raja, saqué varios certificados de Universidades como Wharton o Berkeley, que aparte sirven caleta) y trataba de siempre estar pensando en algo donde aplicar ese conocimiento.

Volviendo a la carrera, en industrial me paso algo parecido que en minas, prefería quedarme en la casa aprendiendo que yendo a clases. Sentía que haciendo cursos online de universidades potentes, leyendo y otras cosas, aprendía mucho más que en clases.

Cuando me metí al mundo laboral, hice mis primeras prácticas en áreas comerciales para empresas relacionadas a TI y Eficiencia Energética. Aprendí harto, sobre todo en la segunda ya que venía con más conocimiento encima y con un poco más de experiencia. Además, siempre me ha gustado el uso eficiente de la energía y más aún ahora donde hay mayor conciencia respecto al medioambiente.

En el penúltimo semestre, me puse a trabajar de manera paralela como una especie de “asesor comercial/marketing” en una empresa de ingeniería donde necesitaban a alguien que los ayudara en el área comercial.

Adivinen a qué industria le prestaba todos sus servicios esa empresa.

LA MINERÍA.

Me cambié de carrera e igual terminé relacionado 100% con la industria de la que me fui (aquí es cuando suena la canción “Los Caminos de la Vida” de Vicentico).

Sin embargo, aprendí MUCHÍSIMO. Nunca me gustaron las empresas grandes y sentía que aprendería más siendo parte de una empresa más pequeña(aunque le prestara servicios principalmente a minería y me llegaran ofertas para trabajar en empresas multinacionales). Quería aprovechar la oportunidad de aportar en distintas áreas de manera más significativa y sentirme con mayor responsabilidad, lo cual lo encontraba la raja. Siempre me ha gustado tomar el liderazgo cuando tengo la oportunidad.

En el primer mes, propuse un rebranding de la empresa. Elaboré e implementé estrategias de pricing, aplicaba analíticas con PowerBI, definíamos el enfoque del modelo de ventas, generé estrategias de marketing a distintos niveles, tenía relación directa con clientes y miles de cosas. Estaba haciendo lo que me gustaba.

    “Cabros, trabajen en pymes o en startups, van a aprender más que en empresas grandes o multinacionales”, les decía a cada rato a todos mis amigos y compañeros en la U que querían hacer prácticas en las típicas empresas conocidas.

Siempre he tenido personalidad en muchos aspectos y darme cuenta que combinar aquello con lo que he aprendido, realmente servía en una empresa, me motivaba al máximo. Sentía que mi experiencia se multiplicaba aún mas en comparación a lo que aprendería en una empresa gigante (lo digo desde mi experiencia y sin conocer empresas de ese estilo en la interna, pero creo que es así).

Estuve un año y un mes. Aprendí muchísimo y termine siendo asesor y encargado de marketing y business intelligence (me di color con el cargo pero ese era aunque también veía harto de ventas).

Finalmente, me titulé en 5 años y medio, y salí con 2 años de experiencia considerando todas mis pegas como “ingeniero”. (He trabajado de empaque, garzón, promotor, vendiendo pan casero tipo subway en la U, haciendo clases particulares, siendo ayudante y otras cosas. Lástima que esas pegas no suman experiencia en el CV jajajaj)

Me fui de la otra pega y quería buscar algo en una industria que realmente me gustara. Algo de tecnología. Siempre me había apasionaba esa industria (con Silicon Valley en mente, la cultura gringa y todos los entrepreneurs en área de tecnología) y quería una oportunidad en un lugar innovador y desafiante.

Al poco tiempo de haberme ido de la otra empresa, tuve la oportunidad de entrar a Octo Inc. Por casualidades de la vida, un amigo al que le decía lo de trabajar en pymes o startups empezó a trabajar acá, según él, porque igual consideró lo que le dije aquella vez y al final fue el nexo para que yo entrara acá (de nuevo va a sonar la canción de Vicentico).

(Igual conocía a la empresa con anterioridad porque estuvimos a punto de contratarlos para trabajar en conjunto en un proyecto de innovación minera pero los tiempos eran muy acotados.)

Luego de unas reuniones en la oficina, Rodrigo (el CTO), me pregunto si me interesaba. Le dije altiro que sí, de hecho le propuse entrar al otro día. Estaba motivado porque era justo el tipo de empresa en donde quería trabajar.

Llevo un mes y, realmente, ha sido la mejor experiencia laboral que he tenido. El ambiente es la raja. El día se pasa volando por todas las cosas que tenemos que hacer y aunque generalmente me quedo después de la hora de salida, no me siento con la típica sensación de “ni ahí con quedarme si ya son las 6 y ya terminó el horario de pega” como en otras pegas. Eso sí, no voy a negarlo, a veces llego muerto a la casa (vivo relativamente lejos y con la explosión social el metro está más lleno que de costumbre).

Trabajar en una Startup es duro.

Pese a que en las Startups lo que sobra es pega y lo que falta es plata (sobre todo al principio), lo encuentro un ambiente apasionante al máximo. Hacer algo donde eres responsable de manera brutal en lo que haces, creo que es lo que le da sentido a las cosas y te sirve para forjar carácter, perseverancia y resiliencia. Cumplir objetivos que son ambiciosos es parte de lo que le da sentido a aceptar desafíos profesionales, porque, si las cosas no son difíciles, "¿como cresta mejoraríamos?”

    Trabajar en una empresa de tecnología donde todo cambia de manera exponencial es una de las cosas que más me motiva porque puedo ponerme a prueba constantemente, aprender un montón y estar “donde las papas queman”.

Mi etapa en Octo recién está empezando, pero confío plenamente en que a la empresa le irá la raja. Hay un gran equipo detrás de todo lo que hacemos y todos se la juegan a morir en la empresa. La pasión con la que hacemos las cosas es lo que nos permitirá llegar al estrellato.


PD: A mis amigos a los que les dije que iba a cambiar el mundo, les diría que aún no lo logro, pero siento que todo lo que he vivido y estoy viviendo me acercan cada vez más a alcanzar ese objetivo.


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